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Los supuestos efectos beneficiosos del “timing proteico” se basan en la hipótesis de que existe una “venta anabólica de oportunidad” limitada para la recuperación posterior al entrenamiento.

Para aprovechar esta ventana de oportunidad, el pensamiento común es que la proteína debe consumirse dentro de aproximadamente 30 minutos a una hora tras la finalización del ejercicio para maximizar la síntesis de proteínas musculares post-entrenamiento, basándose que la respuesta anabólica a un entrenamiento de fuerza es menor si la proteína es ingerida después de esta estrecha ventana, lo que perjudica las ganancias musculares.

Sin embargo esta idea ya está totalmente descartada, nuestra recomendación principal es cumplir con el 100% de requerimientos proteicos desacuerdo a tus objetivos, esto es más que suficiente para un anabolismo adecuado.